Empezaré este artículo con una frase del Arquitecto Norman Foster, que dice lo siguiente: “As an architect, you design for the PRESENT with an awareness of the PAST for a FUTURE which is essentially UNKNOWN” -“Como arquitecto diseñas para el PRESENTE, con la conciencia del PASADO para un FUTURO que esencialmente es DESCONOCIDO”.
Los arquitectos cuando diseñamos usamos términos como belleza, habitar, integración, materialidad, modularidad, flexibilidad, ergonomía, vernáculo, usuario, experiencia, armonía... y sostenible, entre muchas otras palabras extraídas de la jerga arquitectónica.
La arquitectura es, según la definición por la RAE:” El arte de proyectar y construir edificios”. Hoy en día, sigue vigente esa definición, pero… ¿Entonces el término sostenible, dónde queda? Si tan importante es hoy en día, ¿Por qué no se menciona?
Sabemos por definición que en 1987 se definió desarrollo sostenible con el informe Brundtland, como: “aquél desarrollo capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Es por esto, que la arquitectura sostenible busca reducir estas emisiones y el impacto ambiental de los edificios mediante el uso de materiales de bajo impacto, la eficiencia energética y la conservación de los entornos naturales y urbanos existentes.
Me llama mucho la atención algunas cosas dentro de nuestra profesión: ¿No debería estar implícita la sostenibilidad en la definición de la arquitectura? ¿Hacemos arquitectura o arquitectura sostenible? ¿Por qué se sigue presentando como un añadido dentro del sector? Los arquitectos cuando expresamos o queremos transmitir el concepto de nuestro proyecto al cliente, ¿Realmente somos sinceros con las palabras que estamos empleando? ¿Estamos seguros de que los conceptos que estamos describiendo se están cumpliendo en nuestro proyecto o estamos frente a un discurso de venta, o lo que es peor, de greenwashing?
Como podemos ver, hoy en día todos hablamos y escuchamos de sostenibilidad en cualquier medio e incluso en nuestro círculo cercano: campañas publicitarias, políticos, cumbres de cambio climático, desgracias climáticas que nos transmiten los medios informativos, economía circular, el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, las certificaciones de edificios, etc.
Por el contrario, todos los esfuerzos que se hacen a nivel privado, público, organizacional, personal etc, ¿Realmente se cumplen o se quedan en un mero discurso?
De no cumplirse, en el caso concreto de la arquitectura, ¿Por qué no se están llevando a cabo? ¿Cuál es el freno por el cual no tenemos todavía la conciencia de lograr diseñar un edificio sostenible, como arquitectos, desarrolladores, contratistas, clientes y demás personal involucrado en el proceso de diseño y ejecución del proyecto?
¿Por qué nos sigue importando más la belleza, y la función y dejamos de lado, o no le damos la importancia que se debe de dar, a la parte sostenible del proyecto?
Bueno, todas estas preguntas arrojadas, llevan a una reflexión del cambio de modelo de un esquema lineal o tradicional a un proceso de diseño integrado (Integrated Design).
Este “nuevo” proceso de diseño, pretende incorporar a todos los consultores especialistas involucrados en el proyecto desde el inicio del mismo, trabajando en un marco conjunto, con el fin de maximizar la capacidad de diseñar un edificio donde todos los valores arquitectónicos mencionados anteriormente, se cumplan, donde todas las disciplinas técnicas como arquitectura pasiva, estética, funcionalidad, simulación y modelados energéticos, sistemas activos, ingenierías, expectativas del cliente, parte social o costos, entre otras, estén consideradas desde el anteproyecto, como muestra la imagen comparativa de un proceso lineal versus diseño integrado.
Esto es esencial si queremos alcanzar los estándares de un proyecto eficiente energéticamente, sostenible, net zero, o incluso regenerativo y en beneficio de la óptima construcción, operación y desempeño del edificio. No olvidemos que un edificio es presente y futuro, por lo que la economía circular, un término que no hemos mencionado hasta ahora, juega un rol fundamental, siempre y cuando se implemente y no se quede en un mero discurso en papel.
Un buen ejemplo de lo que estamos explicando es el siguiente: es muy incongruente trabajar de forma aislada o separada las condiciones climatológicas que influyen al lugar, y en consecuencia, a su forma, orientación y configuración, sin tener en cuenta la ventilación del edificio, o la calidad del aire interior. Ambos conceptos están estrechamente relacionados, y deben de trabajarse en conjunto.
El confort térmico es una consecuencia directa de todas las decisiones de diseño que tomamos: desde la orientación, la forma, la elección de los materiales de la envolvente térmica, el sistema de ventilación, el porcentaje de acristalamientos y ubicación de los mismos, etc. Debemos de conseguir como arquitectos al menos un 80% de confort durante las horas de ocupación del edificio sin recurrir a sistemas de climatización, si es que queremos hacer las cosas de forma correcta en cuestiones medioambientales y económicas.
Evidentemente, para lograr esto, todo el equipo tiene que tener la conciencia, liderazgo, comunicación, ética profesional, iniciativa y profesionalismo para garantizar el éxito del diseño integrado, olvidándonos de nuestro “yo”. En este proceso, que requiere de una excelente coordinación y compromiso sustancial del equipo, con reuniones periódicas entre los miembros relevantes del equipo de especialistas, podemos llegar a compartir conocimientos, habilidades, y lograr transmitir un lenguaje común y las mejores soluciones.
Una frase de Viktor Frankl dice: “Cuando las prioridades están claras, las decisiones se hacen fáciles”. Cambiemos de paradigma, entendamos cuales son las necesidades actuales, y trabajemos en conjunto para lograr un gran proyecto del que estemos orgullosos, no como arquitectos, sino como equipo integrador.
https://elcerramiento.mx/integrated-design-y-como-lograr-un-proyecto-sostenible/
¿Ya conocías Plaza Nuu? Te compartimos cómo se vivió la experiencia. Un proyecto enfocado en la arquitectura sostenible y bioclimática dentro de nuestra ciudad. Durante el recorrido se compartieron los procesos y sistemas que lo integran, haciéndolo una propuesta única y especial para el cuidado de su entorno y medio ambiente, además de presentar un mayor aprovechamiento de su contexto natural ¡Nos encantó está perspectiva! ¿Conoces más proyectos así en Querétaro? "Recuerda, las llaves de la ciudad son tuyas"
¿Qué es el Sol y qué influencia tiene en nosotros? Todos sabemos que el Sol es fuente de vitamina D y favorece el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunitario, nervioso y muscular. El Sol es alegría, es energía positiva, es vida, regula nuestros ciclos de sueño. Nuestros cuerpos necesitan sol. Nuestra mente necesita luz y color. Pero… ¿Y los edificios? ¿Qué ocurre con los espacios que habitamos? ¿Qué influencia tiene la iluminación natural y la radiación solar directa en las fachadas? ¿Cómo influye una exposición solar en los espacios interiores? Nosotros entendemos perfectamente este fenómeno de sentirnos vivos. En invierno tengo frío y me siento al Sol a la hora del descanso en mi trabajo a comerme mi sándwich. En verano, tengo calor, y me cobijo bajo los árboles del parque cercano a mi escuela. ¿Y una planta? Pongamos el ejemplo de un árbol. El Sol lo crea, es fruto de la vida nuevamente, sin luz y energía solar, no sería posible su supervivencia. El Sol es el principal recurso energético de las plantas ya que las permite, a través de la fotosíntesis, generar su propio alimento. Si un árbol no recibe Sol, morirá. La Naturaleza es un ciclo cerrado. Nada es fortuito. ¿Cuántas especies desaparecerían del hábitat si ese árbol pereciera? ¡Hormigas, mariposas, ranas, iguanas arañas, ardillas, culebras! ¡Ese árbol, hasta está dispuesto a perder sus hojas para autoprotegerse y ahorrar energía en invierno! Todo organismo vivo en la Tierra busca protección. El ser humano necesita agua, comida, oxígeno y refugio para sobrevivir. Hemos desarrollado refugios nómadas, sedentarios y adaptados al clima, al lugar donde nos encontramos. Usamos del lugar ramas y los troncos de los árboles para construir nuestro hogar, bebemos agua de los lagos y ríos cercanos. Buscamos comida. Como seres inteligentes y sociales que somos, hemos logrado cubrir nuestras necesidades básicas, crear comunidades, tejer redes y evolucionar. Una evolución inteligente pero invasiva, donde el egoísmo no nos permite entender que debemos de respetar lo que nos rodea para lograr regenerar y mantener un ciclo cerrado que nos permita respeto mutuo por nuestro árbol. Creo que después de leer esta introducción, todos entendemos el nivel de importancia y afectación de las sombras en nuestro refugio, en nuestro lugar de protección, en los edificios y calles sombrías o soleadas de nuestras ciudades que habitamos y transitamos. Ciudades fruto de un desarrollo insostenible en muchas ocasiones pero, a la vez, fruto de grandes logros de ingeniería, aprendizaje social, económico y resultado de evolución como especie inexperta. La Naturaleza es perfecta. Nosotros no. Pero sí entendemos cual es el camino correcto. Ahora bien, si nuestro cuerpo reacciona a las circunstancias naturales, ¿por qué diseñamos las pieles de nuestros refugios sin aprender del árbol? Ese árbol no puede moverse, un edificio tampoco. Ese árbol debe de adaptarse para sobrevivir y ahorrar energía. Un edificio también. Tenemos la capacidad de poder entender cómo funciona esa piel, la fachada, la envolvente que nos alberga, que nos ayuda o perjudica a mantener nuestro cuerpo y mente en una situación de confort visual, acústico y térmico. Nuestro árbol no tiene un sistema de aire acondicionado o calefacción. Un oso o una foca regulan su energía y temperatura con la piel. Todo tiene una explicación en el mundo que nos rodea, nada es casual. Y yo me pregunto, ¿por qué una fachada creada por nosotros, por diseñadores, por arquitectos, por inversionistas que toman decisiones relevantes, no es capaz de responder a unas buenas condiciones interiores para los seres vivos que lo habitan? ¿Por qué seguimos viendo edificios ya construidos que tienen el mismo tratamiento en las 4 fachadas? ¿Cómo influye la orientación, las sombras arrojadas de vegetación, otros edificios colindantes y otros elementos en los espacios interiores que habitamos más del 80% de nuestro tiempo?
Participación activa y socia de la cámara española de comercio desde 2021. Representante del comité de sostenibilidad CAMESCOM BAJÍO. Creemos con firmeza en la generación de consciencia y concientización de empresas, estudiantes, arquitectos, desarrolladores, entidades de gobierno, y todas las personas en general. Todos estamos en el mismo canal y sin cada uno de nosotros, la regeneración no es posible. Cada uno de nosotros es responsable de cambiar el mundo. Todos sumamos.
Participación en ponencia en VI foro internacional de biodiversidad y economía circular donde se reunieron más de 40 speakers y panelistas protagonistas de casos de éxito en conservación y restauración de la biodiversidad, aplicando principios de economía circular, ciencia de la sostenibilidad y conocimiento ancestral en Colombia, México, Perú y Chile. Acciones que conectan y regeneran.
Todos hemos escuchado hablar de bioconstrucción, y de eficiencia energética, pero, ¿Sabemos que significan realmente? Por lo general, son dos términos que escuchamos de forma recurrente en nuestro día a día, desgraciadamente de forma aislada, y cada uno asociado a conceptos diferentes, tal vez uno se asocia más a un proyecto de bajos recursos, y el segundo con la industria y a las ingenierías eficientes. Me gustaría poder romper con este paradigma o falsas creencias que a veces se nos pueden pasar por la cabeza. Los dos términos deben de ir ligados al 100%. Para poder entender qué relación existe entre ambos términos, debemos conocer cada uno de ellos por separado, pero trabajar con los dos de forma conjunta para lograr una arquitectura respetuosa con el medio ambiente y sin emisiones de Co2, incluso incorporando un tercer término, la autoconstrucción del proyecto, que permite involucrar a la población, aporta enseñanzas y que logra permear el conocimiento y la cultura sostenible a la sociedad donde se emplaza el proyecto.
Participación en concurso invitada como asesora en sostenibilidad de los proyectos. Evento organizado por CAEQ, Colegio de arquitectos del Estado de Querétaro, y QUERETARO CREATIVO. Una competencia universitaria de dos días de duración para compartir visiones sobre diferentes ciudades del mundo y cómo intervenir y mejorar el espacio público desde la comunidad, la regeneración y la mejora de la calidad de vida.